jueves, 3 de enero de 2013

Acabando y empezando año en Sierra Morena




¿Qué mejor salida para acabar el año? ¿Y para empezar el 2013? Pues visitando a la pareja de preciosas águilas perdiceras (Hieraaetus fasciatus) de la Sierra Morena jiennense, esas rapaces de bonito diseño, agilidad prodigiosa, agresividad sin parangón.... y escasas, puesto que son la única pareja reproductora en esta zona de la provincia.
Este pasado sábado me recibieron los buitres leonados (Gyps fulvus), que alrededor de las 12 de la mañana ahora suelen llegar volando muy bajo y en grandes cantidades, ascendiendo por las térmicas de una ladera que agradecidamente tengo al lado. Esto es algo que habría sido el remate donde viví el curso pasado, una buena buitrera a mano donde disfrutarlos de cerca.
Algunos llevaban ramitas para ir empezando a arreglar sus nidos y se veían vuelos de celo, menos espectaculares que los de águilas y similares, pero igualmente reconocibles y bonitos.













Entre los visitantes ilustres que suelen aparecer por aquí, esta vez se dejaron ver un macho adulto de águila real (Aquila chrysaetos) y un halcón peregrino (Falco peregrinus).





Pero los más insignes habitantes de este roquedo son las mencionadas águilas perdiceras, que están estos días muy activas con el  celo y se dejan ver mucho en las horas en torno al mediodía. Sobre todo vigila mucho el territorio la gran hembra.











Aquí tuve la suerte de ver al macho (izquierda) junto a la hembra recién posándose.




El domingo fue bastante distinto el panorama, con una densa cortina de nubes que no permitió ver a las águilas, pero sí a los buitres que no dejaban de planear y seguir aportando ramas frescas a sus nidos.


















Estas escenas tuvieron un encanto muy especial a su manera, es algo poco habitual y me gustó, pero el frío era aterradoramente desgarrador y no duré demasiado allí. Para que os hagáis una idea, esta foto de abajo es el mismo lugar exacto de la foto que puse al comienzo de la entrada.





Ahora llega la última parte de esta entrada, y sin dudas la mejor, porque estuvo por aquí Rafa Gómez con Fátima y la pequeña Eva. Tuve el gusto de conocerles en el Festival de las Grullas y ahora hemos compartido un ratito de pajareo aprovechando su paso por mi tierra durante un viaje.
Esta vez los buitres no pasaron volando por encima de nosotros a baja altura, pero igualmente fueron constantes y se los veía aún con ramitas en el pico, o volando juntos en sus cortejos, demostrando a veces una velocidad poco usual en estas aves que normalmente son tranquilas voladoras.





Lo mejor de todo fue que el plato fuerte nos acompañó en casi todo momento, porque las perdiceras ya estaban activas desde nuestra inmediata llegada, dejando que Rafa viera dónde anidan.





Y no tardaron en demostrar su merecida fama de rapaces agresivas con su territorio, porque arremetieron contra los buitres en muchas ocasiones. No se conforman con dar unas pasadas de aviso o espantarlos, no, estas águilas atacan con verdadera saña, usando bien sus garras y persiguiendo con bastante insistencia a los enormes buitres que se ven de pronto metidos en una espiral de garras y golpes.
Hicieron gala de esa agilidad que relataba Félix Rodríguez de la Fuente, de sobra, porque era increíble ver por ejemplo a la hembra volando sólo para marcar territorio... y ver llegar al macho adelantándola batiendo alas como un misil para lanzarle un pepinazo a un buitre desprevenido. O esos picados increíbles, o cuando llegó un buitre volando como una exhalación a su posadero en las rocas para librarse de una persecución.









Otra experiencia agradable fue ver a algunos de los otros alados de la zona, como por ejemplo un gavilán macho (Accipiter nisus) y un pollo del año de águila imperial (Aquila adalberti) que apareció a la cola de un grupo de buitres cruzando el valle.






Comenté que también se ven águilas reales y halcones peregrinos (como se ha visto en la primera parte de la entrada), pero ninguno de ellos apareció... bueno, el halcón peregrino, sí, pero cuando ya nos habíamos despedido y yo pasé de nuevo por el lugar con el coche de regreso a mi pueblo.




Me despido con la imagen del halcón precipitándose tras los cortados mientras que un joven buitre ni se da cuenta. Tuvo suerte de no sufrir un picado del falcónido, porque también los halcones son muy broncas al igual que las águilas perdiceras.




11 comentarios:

  1. Menuda joya para empezar el 13!! jamas la he visto y aqui en NAvarra se extinguio,,,,,,,una pena terrible<!
    Saludos camperos y feliz 20013!

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    1. Es la verdadera joya de la zona, siendo la única pareja reproductora de esta sierra. ¿Entonces ya no están las perdiceras del último censo de allí? Funesta noticia...
      ¡Que tengas un feliz 2013!

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  2. Vamos, que aunque sea invierno tu en tu zona no te aburres, qué espectáculo y qué pasada de rapaces! Aquí como en Navarra también se extinguió la perdicera :(
    Salu2

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    1. Este verano vi unos paneles en La Junquera donde mencionaban la especie en las Hoces del Ebro, ¿ya no están? :(
      ¡Saludos!

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    2. Fue la última pareja, hace cosa de seis años que dejaron de criar ahí.

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  3. Hola Carlos,

    menudas entradas que nos estás mostrando últimamente, creo que nos estás mal-acostumbrando jeje (lince, imperial, perdiceras...)

    Veo que sabes aprovechar y disfrutar esas zonas de campeo tan vivas que tienes por ahí.

    Saludos!

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    1. Muchas gracias, Isra, se intenta sacar partido a lo que pienso que es lo mejor que tenemos aquí, jejeje.
      ¡Saludos!

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  4. Menuda pieza está hecha esa águila. Ni pasadas ni nada...casi va a matar.
    Y ese lugar ya debe de ser algo especia...que has visto a los buitres y a las águilas grandotas...

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    1. Justamente es una de las cosas que más me gustan de Sierra Morena, ¡están las tres águilas grandes y los dos buitres!

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  5. Ufff Carlitos esas perdiceras me tienen enamorao, ya estoy tardando en ir a ver tu terruño......

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    1. Y yo encantado, ¡aunque para terruño el tuyoooo! Ni ganas que tengo de verlo, pufffff.
      ¡Saludos!

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