viernes, 29 de junio de 2012

Hasta pronto, Sierra de Segura.


Terminó mi etapa en Torres de Albanchez y el fabuloso entorno de la Sierra de Segura, entre sus intactos bosques de pinos, quejigos, encinas, retamas, enebros y romero, con sus águilas imperiales (inolvidable el día que vi tres juveniles volando juntos), los sobrecogedores encuentros cercanos con las águilas reales, la abundancia de águilas calzadas y gavilanes, y el canto del roquero solitario por las mañanas.


Aquí os dejo una imagen del collado al que solía ir por las tardes. En verdad llega a salir del límite del Parque Natural, pero por muy poco... y las aves no entienden de fronteras, ¡anda ya!

Es donde se pueden encontrar a las dos grandes águilas, además de calzadas, gavilanes, azores (con suerte y paciencia) y halcones peregrinos. También pasan por allí buitres leonados, ratoneros y algunas culebreras, y en migración llegué a ver un milano negro y abejeros.

Se encuentra entre los pueblos de Villarrodrigo y Torres de Albanchez, y es muy visible desde la carretera que entra en Jaén desde Albacete, así que ya sabéis si alguna vez pasáis cerca y os interesan esas especies.





Mi otra zona favorita era el Cerro del Castillo, en el mismo pueblo, con sus gavilanes (aunque los veía con menos frecuencia), cernícalos vulgares, cabras montesas y las dos parejas nidificantes de águila calzada.
Hablando de ellas, ayer tuve la suerte de poder "despedirme" en el cerro de un ejemplar concreto.
Cuando llegué en septiembre, fueron las águilas calzadas (Hiraaetus pennatus) las primeras rapaces en ser vistas, concretamente la pareja con un macho de fase clara y una hembra de fase oscura.
La primera en dejarse ver fue la hembra, a última hora de la tarde del 16 de septiembre, volando bajo sobre los pinos, pero con el 300mm que tenía por entonces (y mi inexperiencia, estaba empezando) saqué sólo esto más o menos decente:




El día 21 no estaban ya, habían partido hacia su largo viaje migratorio africano, y aproveché esos días su ausencia para acercarme a su territorio y fotografiar su nido sin problemas.




Llegó la primavera, y en marzo apareció un buen día el macho piando y haciendo picados en su territorio, por lo que decidí no transitar ya esa parte del bosque.
La hembra planeaba por allí muchas tardes, hasta que dejó de verse pero sí se le escuchaba por el bosque junto a los reclamos de su pareja, hasta que con el tiempo volvió a salir a volar de cuando en cuando, haciéndome suponer que sus pollos estarían crecidos.
Y así es como ayer la pude ver por última vez. Las fotos no son como habría querido, pero es lo que tiene el terreno escarpado.





Mirad el lugar donde me encontraba en ese momento, si os fijáis en la esquina inferior derecha os haréis una idea del terreno.





También me encontré ayer este bichejo al subir por la ladera, pero no tengo ni idea de lo que es, así que agradeceré muchísimo si alguien me echa una mano.
EDITO: ya me han resuelto la duda, siendo ni más ni menos que un adulto de hormiga león (Myrmeleon formicarius).




Lo que sí sé qué es, o eso espero, es este pequeñajo que encontré anoche al volver a casa, allí en medio de la plaza como si nada. Por su manera de caminar digo yo que será un sapo corredor (Epidalea calamita), pero lo que sí es seguro es que fue un guarro al hacer lo que hizo esto en mi presencia, al menos se quedaría a gusto. Y lo siento por el enfoque tan choricero, pero no estoy nada  curtido en fotos nocturnas.





Otra ave que me gusta especialmente y que pude ver antes de marchar fue la culebrera (Circaetus gallicus). El lunes encontré algo posado por la carretera, muy grande para ser un ratonero, que resultó ser este ejemplar de ojazos naranjas que me aguantó muy bien, hasta que al final se hartó del tío pesado de la cámara y se largó.








Las despedidas no me gustan mucho, por eso diré hasta pronto, porque sé que podré volver, igual que la culebrera tras su vuelo volvería a posarse en su poste.

lunes, 25 de junio de 2012

Ciervos de Sierra Morena, segunda parte.


Pasé el domingo por la mañana en el mismo recorrido que el sábado, que para quien no haya visto la entrada anterior fue entre la Sierra de Andújar y Baños de la Encina.

Bien se merece una segunda entrada porque lo visto no decepcionó, y no pecará de ser repetitivo porque las imágenes de ciervos (Cervus elaphus) serán algo distintas, empezando por este cervatillo que se tumbó a la sombra de unos eucaliptos (esos odiosos árboles).






O este otro pequeñajo siendo amamantado por su solícita madre, bajo la mirada de las golondrinas dáuricas (Hirundo daurica) y el mochuelo (Athene noctua) como un duendecillo de las encinas.







Unos pocos buitres negros (Aegypius monachus) patrullaban los cielos, aunque no a la distancia que a mí me hubiese gustado. Ya me estoy informando mejor sobre ellos y de dónde vienen, estoy deseando poder dedicarles una sesión en condiciones...




Cuando se acerca el mediodía, nada como buscar la sombra de los encinares, como hacen estos gamos (Cervus dama) y estos machos de ciervo.





Me dan ganas de echar esta tarde una siestaza como los ciervos, ¡pero tengo que aprovechar mis últimas tardes en la Sierra de Segura!

sábado, 23 de junio de 2012

Ciervos de Sierra Morena.


Esta mañana he ido en compañía de mi mejor amigo por la Sierra de Andújar, y como el tema ornitológico empezó bastante flojo... pues decidimos hacer el recorrido que une esta sierra con el pueblo de Baños de la Encina, pasando por las Viñas de Peñallana, un paseo muy recomendable para disfrutar de la Sierra Morena jiennense.
Encontramos muchísimos ciervos (Cervus elaphus), andando furtivamente entre el matorral, o sesteando a la sombra de las encinas en las horas de calor cuando se acerca el mediodía.

















Y entre ellos este gamo (Cervus dama).




Hagamos un pequeño inciso para admirar este magnífico ejemplar de alcornoque (Quercus suber), que bien se merecía parar a hacerle una foto. No olvidemos la querencia que tienen ciertas aves para hacer sus nidos en estos árboles, aves tan especiales como la cigüeña negra, el águila imperial o el buitre negro.




Y también merecían ser contemplados estos toros en su dehesa, unos animales preciosos y formidables.




Pero sigamos con la fauna silvestre. Otros mamíferos abundantes fueron los conejos (Oryctolagus cuniculus), y entre las aves destacaron las numerosísimas perdices rojas (Alectoris rufa) con sus pollos.












Hay que ir ojo avizor, pues en las rocas pueden estar el lagarto ocelado (Timon lepidus) o el mochuelo (Athene noctua) como ninjas en las sombras.




El toque simpático nos lo va a brindar este pollo de rabilargo (Cyanopica cyanus) que estaba en medio del camino, y que casi provoca que sus escandalosos padres me largaran una pasada.





Para despedirme, un paisaje como tantas otras veces, con toda la magia de Sierra Morena en el horizonte.