lunes, 24 de diciembre de 2012

Visita a la Sierra de Segura




En la anterior entrada adelanté que ayer iba a estar en un sitio muy especial para mí, ¡que por supuesto no es otro que mi Sierra de Segura!
La de tardes que me pasé allí desde septiembre a junio durante el curso pasado, disfrutando de sus grandes y pequeñas rapaces con las águilas imperial, real y calzada, buitres, gavilanes, azores, cernícalos, ratoneros, aguiluchos cenizos, culebreras, halcones... y visitantes ocasionales como el milano negro, los aguiluchos lagunero y pálido, el buitre negro, el águila perdicera, el alimoche o los abejeros; los cambios estacionales en sus bosques de pinos, encinas, quejigos, enebros, escaramujos, retamas y jaras blancas; las ardillas en los árboles y las cabras montesas en los riscos, el inquieto movimiento de páridos, currucas, petirrojos y zorzales, el vertiginoso vuelo de vencejos comunes y reales, el bullicio de los córvidos...

Más que nada quise hacer una excursión subiendo al collado que hay entre Torres de Albánchez y Villarrodrigo, como veis en la primera foto, y aquí además están las panorámicas manchegas de fondo.




Se alcanza a ver perfectamente el pueblo de Génave, perteneciente a esta sierra y al parque natural, además de muchos pueblos de Albacete que desconozco, como el de la segunda foto con su torre medieval.
Mirando en dirección contraria se eleva la enorme mole pétrea de la Peña del Cambrón, lugar que bien merece una excursión en exclusiva porque el entorno es una verdadera maravilla.






Mi otro objetivo, aparte de la nostalgia de volver a caminar por estos bosques, era intentar ver algunas de las aves que aquí se encuentran (en el "listado" de arriba visteis que no es moco de pavo).
Un momento emocionante fue cuando oí de pronto un ruido de enormes alas muy cerca de mí, tras unos árboles... un ave realmente grande se había posado a poca distancia...





Intenté asomarme discretamente, pero no pude engañar a los ojos del buitre leonado (Gyps fulvus) que se lanzó ladera abajo con presteza y sin darme tiempo a fotografiarlo de cerca. No pude evitar recordar aquella vez que un águila imperial se me posó muy cerca sin verme... aquel día se me erizó el vello como nunca.
Alguien más pequeño que ese pajarraco reclamó un poco de atención, una de las muchas mariposas Vanessa atalanta que revoloteaban en parejas.




Una pareja de cuervos estuvo volando y graznando mucho tiempo, los arrendajos montaron bronca, un águila real estuvo reclamando, los páridos animaron el collado con sus cantos, etc...
El tema fotos quedó cutre, así que eso lo compensaré más abajo, pero mientras os dejo con lo que uno veía delante mientras echaba la siesta a la sombra de un gran pino. Si es que hizo un día espléndido.






Yendo a ver de nuevo Villarrodrigo al caer la tarde, donde trabajé, confirmé algo que siempre sospeché: esos gorriones que yo veía por las mañanas resultaban ser gorriones morunos (Passer hispaniolensis).




Y allí, en la entrada del pueblo, vi un "cernícalo" muy sospechoso en lo alto de un árbol deshojado por el invierno... ni más ni menos que un macho de esmerejón (Falco columbarius) que ha decidido invernar allí. Qué puñetero, ¡¡ya podría haber venido el curso pasado!!
El caso es que el esmerejón era una de las dos especies de rapaces diurnas que me quedaban por fotografiar y, aunque la foto sea muy cutrona por la distancia, ahora puedo decir que sólo me falta el formidable quebrantahuesos (que también se encuentra en Jaén).



Ahora es cuando intento compensar la falta de fotos decentes, tirando de archivo con algunas cosillas del mes de mayo que nunca llegué a poner. Primero va el macho de roquero solitario (Monticola solitarius) que me alegraba las mañanas con sus cantos al amanecer (cantan de modo muy similar a los mirlos, bastante bonito). Aquí estaba posado en el tejado de una casita en la plaza del ayuntamiento, cuando lo normal era verlo en el torreón medieval.





Estas dos no las puse en su momento, una tarde que regresaba a casa al caer la noche casi. Uno de los tres juveniles de águila imperial (Aquila adalberti) de la zona, con restos de presa en las garras, y un halcón peregrino (Falco peregrinus).





Por último, quiero mostrar a una de mis especies favoritas y que a estas alturas tengo casi como insignia: el gavilán (Accipiter nisus).
Este ejemplar apareció de pronto un mediodía en una zona de olivar y retamas.







Nos despide la luna asomando tras el collado, y recordándome que antes de acabar el año quiero recopilar una entrada especial sobre esta sierra tan importante para mí, ¡ya lo veréis!




12 comentarios:

  1. Muy bonitas imágenes de aves!!!.. Y preciosos paisajes.. Enhorabuena y Felices fiestas

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    1. Los paisajes por sí solos ya merecen las excursiones por allí, me han dejado huella.
      ¡Felices fiestas!

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  2. Hola Carlos,

    buenas fotos, como siempre pillando al vuelo todo lo que se mueve, qué destreza tienes...

    Felices fiestas!

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    1. Gracias, realmente disfruto haciéndolo y siempre tengo ganas de más.
      ¡Felices fiestas a ti también, Isra!

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  3. Impresionante Carlitos, que pasada te aseguro que el día que vaya a Cazorla y segura iré contigo, los avistamientos están asegurados. Que pasada. como siempre alucino con esos parajes son impresionantes, no dudes que este año que entra iré a visitarlos de tu mano. un abrazo y felices fiestas.

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    1. Me encantará, por supuesto, y no te irás de Segura y Cazorla sin rapaces, ¡garantizado! Yo de verdad espero con muchas ganas visitas a mi tierra, serán días de pajareo inolvidables como los del reciente festival grullero :D
      ¡Felices fiestas y abrazos!

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  4. Estaremos esperando tu futura entrada, de cuando vayas en primavera, a ver a tu querida pareja de águilas calzadas, además de las muchas que se mueven por allí.

    Y seguro que en futuros años conseguirás volver a dar clase en un pueblo de por allí.

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    1. El día que me reencuentre con "mis calzadas" va a ser épico, llegué a tomarles muchísimo cariño. Y esta vez puede que consiga lo que pensé el curso pasado, jejeje.
      Sobre lo de conseguir volver allí, eso te lo cuento hablando tranquilamente, ¡porque por lo visto se puede!

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  5. Que lujo, te permites hasta ecarte una siesta! Ya me estaba imaginando que era este sitio. Enhorabuena por ese esmerejón, ahora ya puedes concentrarte en cuerpo y alma al quebranta. Ahora que sabes que los morunos están ahí la próxima primavera podrás sacarlos con el plumaje chulo. En cuanto a tu insignia yo creo que el gavilán se lo juega con la calzada, estan ahí ahí jeje
    Salu2

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    1. Es que se estaba a gustísimo, con el solecito del invierno y el canto de los páridos de fondo, jejeje.
      Antes de acabar las vacaciones iré a Cazorla por si hubiera suerte con los quebrantahuesos, esos malditos que se mueven tantísimo por todos sitios.
      Pues tienes razón con las calzadas, justamente las eché muchísimo de menos, durante la primavera es que las veía a diario...
      ¡Saludos!

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  6. Hola Carlos.
    No me sorprende nada nada que ese lugar sea tan especial para tí.
    Impresiona al verlo en las fotos, hasta se puede oler, escuchar, sentir su grandeza.
    Cantidad de aves has disfrutado allí. Debe ser un paraíso para todos los amantes de las aves, de los paisajes... y para terminar la luna que tampoco quiso perdérselo.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Ciertamente ahora el olor en esa sierra es uno de sus puntos interesantes, me encantó comprobar al día siguiente que mi chaqueta olía a enebro y matorral aromático.
      Es desde luego mi paraíso personal, y vaya que volveré más veces (la Operación Quebrantahuesos aún está en pie).
      ¡Un abrazo!

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