lunes, 20 de agosto de 2012

Otra de chotacabras



Anoche quise probar suerte con una rapaz nocturna pero, como no salió bien la cosa, me di una vuelta por los olivares de Bailén con mi hermano menor para buscar chotacabras cuellirrojos (Caprimulgus rufficollis).
Antes debo comenzar con fotos de otra noche distinta, la del día 16 cuando salí con un amigo con el mismo propósito, y encontramos un ejemplar que se dejó afotar tranquilamente, incluso estando yo tumbado delante de él para estas imágenes a ras de suelo (me enguarré como nunca, por supuesto).





Se portó realmente bien, posando de maneras que no estoy acostumbrado a ver normalmente en fotos. De frente, mirando hacia arriba, hacia atrás...






Y se dejó aproximar tanto que pude sacarlo sin los ojos rojos por primera vez.




Ahora sí, pasemos a las fotos de anoche. Con mi hermano localizamos hasta tres chotacabras, cosa muy satisfactoria cuando en Cantabria no pude hacer ni una sola foto de chotacabras europeos.
Ambas especies se parecen mucho, pero podéis ver que el cuellirrojo tiene unas plumas de color rojizo herrumbre en forma de collar que sirve como principal característica para distinguirlos. Otros rasgos, menos obvios, son el ligeramente mayor tamaño del cuellirrojo, su distinto reclamo y el hecho de que ambos sexos muestran manchas alares blancas (en el europeo sólo las lucen los machos).


Aquí está el primer ejemplar de la noche, al que llamamos "el vago" porque todo el tiempo tuvo los ojos entrecerrados, con gesto de estar a gustísimo en el asfalto calentito. En la segunda foto veréis bien las cerdas que tiene en torno a su pequeño y fino pico, que esconde una enorme boca adaptada a su dieta de insectos capturados al vuelo.






Veamos ahora el segundo ejemplar, que estaba muy próximo a un tercer individuo que se esfumó (mientras él simplemente se apartó confiadamente hacia el arcén). Podéis ver ahora mucho contraste entre su collar color óxido y el resto de su plumaje de camuflaje. También se le ve en el ala izquierda la antes mencionada mancha blanca. En vuelo esas manchas reflejan la luz y llaman mucho la atención, si ya de por sí es llamativo su elástico vuelo que parece un cruce entre cernícalo y golondrina/vencejo.





No tardarán en marcharse a África estos visitantes estivales, pero mientras tanto he disfrutado mucho de ellos. Incluso es el ave con la que estrené este blog, y la que me hizo considerar muy seriamente comprar la cámara réflex el año pasado, ¡ahí queda el dato!



8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Respuesta relámpago, qué rapidez, jajaja.
      ¡Gracias!

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  2. Si señor Carlos una entrada muy bien currada, haber si me pongo al día con vuestros blogs ;(

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    1. Muchas gracias, y yo estaré pendiente de tu próxima entrada, que me he quedado con el gusanillo de los alimoches...
      ¡Saludos!

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  3. Madre mia Carlos peazo fotos, son una maravilla pero que nivelazo... estoy asustao. Saludos desde mi terruño.

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    1. Muchísimas gracias, me halaga una barbaridad que me lo diga uno de los maestros.
      ¡Saludos!

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  4. Qué resultados! Y yo aquí sin ver un solo chotacabras, con la de noches que lo intento. Más me vale aprovechar al máximo el poco tiempo que me queda!
    Salu2

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    1. En Cantabria sólo conseguí ver dos (uno de ellos a la luz del día, flipante), se ve que este año está la cosa flojilla por lo que leo en otros blogs, ¿no?
      ¡Saludos!

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