sábado, 5 de mayo de 2012

Resumen del collado




Ya que llevo tres días sin salir a ningún sitio por el mal tiempo, cosa por otro lado le está sentando genial al monte y al campo para mantener esos intensos tonos verdes y la alfombra de flores que domina estos días, pues haré un poco de repaso de lo visto en el collado.

JUEVES 26 DE ABRIL.
Esa tarde llegué de una excursión con el colegio, así que no tuve muchas ganas de andar ladera arriba y me quedé apostado en un sitio desde el que gozo de amplias vistas. Las rapaces y otras aves entonces me aparecen por lo normal a lo lejos, pero tengo la oportunidad de avistarlas a casi todas.





Empiezo con  uno de los vencejos reales (Apus melba), especie a la que sigo aún intentando sacar bien porque cuesta mucho pillar a estos misiles alados.





También apareció el macho de gavilán (Accipiter nisus) de esa zona. La foto es malísima pero quiero ponerlo porque me gusta mucho lo bonito que es este pillastre con sus tonos naranjas.




Las omnipresentes águilas calzadas (Hiraetus pennatus) hicieron su infaltable aparición, y encima en abundancia. Llegaron a verse hasta cinco ejemplares distintos volando juntos, aunque a mí sólo me han cabido tres como mucho en el encuadre.







Las grandes águilas también se dejaron ver, aunque a lo lejos. Es impresionante estar en un lugar donde un águila imperial (Aquila adalberti) vuela al mismo tiempo que un águila real (Aquila chrysaetos), debe ser la combinación de ecosistema de montaña con pinos y peñascos al mismo tiempo que manchas mediterráneas y campos con encinas.
El caso es que la imperial me sobrevoló a lo alto rumbo a los campos, y la pareja de águilas reales estuvo haciendo unos círculos un rato. Deben estar avanzadas en la crianza de sus pollos, porque hacía muchas semanas que no veía a los ejemplares adultos de ambas especies.






Más tarde asomó uno de los buitres leonados (Gyps fulvus) que solitariamente vagan por aquí de cuando en cuando, y lo mejor de todo, por fin veo a los dos miembros de la pareja local de halcón peregrino (Falco peregrinus).
La tres primeras fotos son del mismo ejemplar de halcón, el otro es su pareja. Se les nota el característico color pardo rojizo de la subespecie ibérica brookei.









MIÉRCOLES 2 DE MAYO.
Empecé el pajareo al volver de trabajar, y divisar desde el coche a la pareja de águilas calzadas de fase clara.
El macho pasaba volando sobre las copas de los pinos, indicándome que allí deben anidar, porque piaban de una manera distinta a los habituales "pi-pip" que antes hacían continuamente con sus picados. También se le veía portar algo en sus garras, algo despellejado y feo que sin duda será un regalo apetitoso.
Muy cerca revoloteaba un oportunista cuervo (Corvus corax) también.








Ya por la tarde, al subir al collado, tuve ganas no sólo de subir un poco la ladera... subí todo, hasta las rocas que se ven en esta foto.





Pensé que así vería más cerca a las aves si volvían a aparecer en abundancia como la otra semana, pero me tiré mucho rato sin ver nada más que una lejana culebrera por el bosque y una calzada mirando hacia abajo en busca de presas.
Entonces llegó una de las mayores sorpresas de mi vida, cuando oí ese fuerte reclamo parecido a ladridos muy cerca de mí, y un enorme pajarraco casi negro me pasó volando por delante y se posó en un pino a escasos metros a mi derecha. Sí, ¡¡era el adulto de águila imperial más cerca que nunca!!
No pude hacer nada bueno con fotos porque fue muy repentino, y encima me vio y se marchó, sólo me dio tiempo a tirarle dos cutres fotos entre los pinos al pasar volando antes de posarse, y otra al marcharse entre los cortados. ¡¡¡Pero de todos modos esto ha sido una de las mejores experiencias de mi vida!!!
La última foto es del lugar donde la vi.









Al hacerse tarde, empecé la bajada mientras un buitre leonado pasó por allí. Normalmente los veo muy altos, pero ese día no pude decir lo mismo.





Un águila real también eligió salir a volar cuando yo me iba, ya podía la maldita haberlo hecho mientras estuve arriba escondido.







Ya abajo, me despidió un ratonero (Buteo buteo), y por los olivares vi algunos abejarucos (Merops apiaster) con las últimas luces. ¡Ahora sé que los hay cerca en la zona para intentar verlos mejor!





Me despido con una imagen de uno de los campos de aquí, para que se vea si no están preciosos ahora mismo.



2 comentarios:

  1. Menudo paraiso de rapaces!! tres calzadas en un mismo encuadre,increible!
    Saludos camperos.

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    1. ¡Por fin lo conseguí! Hay muchas ocasiones en que vuelan varias juntas pero nunca las pillaba.
      Saludos.

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