martes, 1 de mayo de 2012

Hoces del Duratón




Vuelvo tras un genial puente con algo que me encanta: ¡¡buitres!!

Ya que fui a Madrid a ver a unos amigos con mi hermano, aprovechamos para que por fin me llevaran a un lugar al que le tenía muchas ganas, el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, en Sepúlveda.
El mal tiempo fue el gran inconveniente, haciendo que la mayoría de mis fotos (que de por sí no son muy buenas precisamente) salgan con un grisáceo telón de fondo y sin buena luz, pero no me quejaré porque me llevé una fabulosa sorpresa que luego veréis.
Que empiece el festival de buitres leonados (Gyps fulvus):












No faltó echar un buen vistazo a la ermita de San Frutos, que en días con mejor clima parece por lo visto una romería, según me contaba la gente que se acercaba a hablarme al verme con la pedazo cámara.




Otros habitantes de este cañón son los córvidos que también eligen nidificar aquí, concretamente las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y las grajillas (Corvus monedula), buenas voladoras ambas y con reclamos similares.







Y luego llegó lo que más me gustó y me hizo olvidarme de la desilusión por el mal tiempo, porque al otro lado del río volaba un buitre de color sospechoso... ¡alimoche!
El alimoche común (Neophron percnopterus) es una especie que he visto sólo dos veces en mi vida, y ahora a la tercera conseguí no sólo verlo, encima posó muy bien para mí y me regaló preciosas imágenes del paisaje del barranco con su silueta de color tan semejante a las cigüeñas.










Encima dio un giro y pasó hacia el lado del cañón donde yo estaba, pasando más cerca durante unos preciosos segundos.







Luego más tarde, lo vi volando con su pareja a lo lejos.






Como se puede ver en algunas de las fotos de alimoche, el sol comenzaba a aparecer y probé a fotografiar alguna de las muchas golondrinas comunes (Hirundo rustica), y en esos momentos estuve observando a algunos buitres leonados en sus nidos, incluso algún pollo como el crecidito de la tercera foto.







Seguían sobrevolándome al regresar de vuelta al aparcamiento, incluso uno me pilló por sorpresa a muy pocos metros del suelo (la última foto no tiene ningún recorte, de hecho).








Tras este cercano encuentro, me despidió la blanquinegra figura de uno de los dos alimoches, como broche final a la jornada necrófaga.





Ya que no pudimos visitar bien el pueblo por culpa de una intensa lluvia después de comer, fuimos a Manzanares el Real y disfruté del bonito castillo de los Mendoza, que le tenía muchas ganas.
Una estupenda salida que agradezco mucho a los dos amigos que la hicieron posible.
Aquí están sus respectivos blogs que os animo a visitar:

http://relatosdeunacamara.blogspot.com.es/

http://lesmiscosines.wordpress.com/





7 comentarios:

  1. Siempre será un placer llevarte a este tipo de lugares.

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  2. La última del alimoche es una pasada Carlos, y del buitre leonado tienes un par que te quedaron genial. Me alegro mucho de que lo hayas pasado bien, ya sabes donde estamos jaja.

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    1. Gracias a vosotros dos, por aguantarme y tener tanta paciencia cuando me pongo pesado con los pollos :D

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  3. Parece que es el tipico lugar que siempre entretiene! Muy chulo ese alimoche.......
    AIO!!

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    1. Yo siempre tengo entretenimiento sin fin donde abunden los buitres, ¡me encanta verlos volar y no me canso!
      Y encima con alimoche de premio.

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  4. preciosa serie Carlos. Yo también estuve una vez en las hoces del duratón y las recordaré mientras viva. Saludos desde mi Terruño.

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    1. Desde luego, esto es para recordarlo siempre.
      ¡Saludos!

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