jueves, 10 de mayo de 2012

Fauna de altura en El Cambrón




Viendo lo muchísimo que disfruté ayer en lo alto del collado, teniendo un nuevo encuentro cercano con el águila real, hoy me ha dado por buscar mayores alturas aún.

Yendo hacia el pueblo de Onsares y siguiendo una pista forestal se llega a las cercanías de una ruta que sube directamente a la peña del Cambrón.
Al empezar a tomar camino me recibieron los espantosos gritos de los arrendajos que revoloteaban entre los pinos, y más adelante se sustituyeron esos feos graznidos por el agradable canto del cuco.
Las primeras grandes aves fueron dos culebreras (Circaetus gallicus) volando una detrás de otra en línea recta.





Seguimos subiendo, y veo reyezuelos y ardillas cruzando. Cuando ya estoy cerca de la mole rocosa veo algunos buitres leonados a lo lejos, y uno de los buitres es sospechoso...

¡Un buitre negro (Aegypius monachus)! Me sorprendo porque no nidifican en la Sierra de Segura (pese a que hay condiciones adecuadas), y sólo a veces aparece algún ejemplar aislado de las sierras vecinas.

Lástima de distancia, porque el muy puñetero ya no estaba cuando subí poco rato después.








Ya arriba, disfruté de las vistazas que abarcan tanto paisajes segureños como la manchega Sierra de Alcaraz.
Los buitres leonados (Gyps fulvus) pasaban de cuando en cuando a lo alto, y entre ellos había uno blanco que volaba más alto, un alimoche (Neophron percnopterus) con algo en el pico. Su presencia fue otra sorpresa pese a que esta especie sí nidifica aquí, porque desgraciadamente lo hacen en escaso número.








Mientras los miraba, me llamó la atención una serie de estridentes chillidos. Un ave más pequeña le pegaba pasadas a los buitres que pasaran cerca de unas peñas concretas.
Un halcón peregrino (Falco peregrinus) defendía el lugar donde tenía el nido, chillando sin parar mientras daba vueltas, avisando de que quien se acerque se llevaría unas buenas tollinas.









Estuve un buen rato mirándolo, porque ponía mucho esmero en amenazar con sus vuelos, picados impresionantes y chillidos, desde luego me compensó no haber podido ver más cerca al buitre negro.
Luego me di una vuelta (aquello es enorme) viendo los colirrojos tizones, escribanos montesinos y aviones roqueros.
Entonces es cuando vi a lo lejos dos hembras de cabra montés (Capra pyrenaica), parece que todavía no podré fotografiar algún ejemplar macho... y me despidieron una pareja de cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) que no querían ser menos que sus primos los halcones, y un par de chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax).
¡Volveré!










1 comentario:

  1. Maravilloso reportaje, me ha encantado, le tengo mucho cariño a la Piedra del Cambrón

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