martes, 15 de mayo de 2012

Amoríos rapaces


En estas semanas he sido espectador directo de las paradas nupciales de las rapaces estivales que ya empiezan a prepararse para criar si no lo están haciendo ya, y la reaparición en escena de las parejas de grandes águilas tras un período de ausencia que atribuyo a las ocupaciones con sus pollos.

Empecemos por las omnipresentes águilas calzadas (Hiraaetus pennatus) que cada vez son más de mis favoritas. Una pareja de fase clara tiene su territorio muy cerca de una pequeña carretera que debo conducir a diario, por lo que a mediodía al volver de trabajar me las solía encontrar haciendo picados por allí. Luego cambió el comportamiento, viendo al macho volar alrededor mientras se escuchaba el piar de su hembra llamándole desde los pinos, incluso en una ocasión llevando él una presa en las garras.
Así es como lo encontré por ejemplo el pasado jueves, brindándome alguna bonita estampa.








También han estado muy afanados los aguiluchos cenizos (Circus pygargus) que a veces veo en un campo de cereal de Villarrodrigo. Hace poco vi a la hembra llevando ramitas en sus garras, y ayer los encontré volando en pareja a moderada altura.








Como decía más arriba, las águilas reales (Aquila chrysaetos) del collado llevaban un tiempo sin dejarse ver volando juntas. Este domingo las vi a lo lejos, con un feo cielo cargado de tormenta avanzando por detrás.









Lástima de distancia y luz, porque ayer me encontré un poco más cerca a uno de los ejemplares juveniles que pululan por aquí.







Al águila imperial (Aquila adalberti) me cuesta más pillarla, siempre tan huidiza, pero hoy tuve la suerte de que no me viese en el bosque mientras subía la ladera.
Esta escena, en cambio, no parecía tan amorosa porque un adulto (que al principio portaba una presa en las garras) le ladraba sin parar a un ejemplar más joven que estaba posado en un pino. Imagino que le estaría expulsando.











Aquí tenemos al otro ejemplar más joven, con ese plumaje que llaman damero, si no me equivoco.







Lo que ocurrió después no me quedó muy claro, estar haciendo fotos en terreno empinado y con los árboles por medio ya es difícil. Lo que sé es que los oía ladrar todo el tiempo, y aparecieron volando alto, el adulto (ya sin su presa en las garras ¿?) se quedó haciendo círculos sobre el collado y ladrando aún, mientras el juvenil se precipitaba en picado ladera abajo. Me llamó la atención que el águila joven tenía un ladrido más agudo y bajo.
¿Qué opináis? ¿Era entonces un adulto expulsando a un joven? Mi duda está en que este ejemplar adulto tiene una pareja con un plumaje intermedio parecido.







Ya que estoy con las imperiales, dejo una curiosidad que vi ayer con otro ejemplar juvenil a última hora de la tarde. Curiosidad para mí al menos, porque yo no sabía que las rapaces grandes comieran mientras vuelan como hacen los milanos y cernícalos.







Y terminaré con el dato de que se siguen viendo grupos de abejeros en migración, así que pronto estarán con todos vosotros, ¡ojo!

4 comentarios:

  1. Carlos esta entrada me ha encantado, pero donde vives tú? dimelo que voy mañana mismo,jajaja. Pero que variedad Calzadas, aguiluchos, abejeros, reales y por si fuera poco imperiales, madre mía que sitio. Pedazo de fotos y de post me ha encantado. Saludos desde mi Terruño.

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    1. ¡Muchas gracias, me alegra que te guste! Pues vivo hasta julio en Torres de Albánchez, la zona norte de la Sierra de Segura.
      Hay un collado con pinos, quejigos, encinas y matorral mediterráneo que alberga con comodidad a las dos especies de grandes águilas, calzadas, culebreras, gavilanes, azores, cabras monteses y halcones peregrinos.
      ¡Saludos!

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  2. Es una zona muy poco conocida teniendo en cuenta la gran variedad de especies que se pueden encontrar, incluso algunas amenazadas. Ojalá siga siendo así y se deje tranquila a la fauna que allí vive o que por allí pasa.

    Y enhorabuena por ver a la imperial posada y comiendo en el aire.

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  3. Eso espero, que se sigan conservando esos bosques mediterráneos tan espesos e intactos que están atrayendo a tanta fauna especial. Ya verás como con el tiempo incluso los buitres negros empiezan a colonizar la zona...

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