lunes, 31 de octubre de 2011

Ruta de castillos por Segura y Cazorla

Este fin de semana me ha permitido visitar 4 castillos además de disfrutar de la naturaleza circundante en el parque natural de Cazorla, Segura y Las Villas, el de mayor extensión en España y el segundo más grande de Europa.

Y no sólo tenemos ese honor en Jaén, también el de ser la provincia con mayor densidad de castillos del país. El primero fue el de Segura de la Sierra, antigua capital de la comarca, que originariamente tuvo una alcazaba durante la dominacíón musulmana que dio el nombre de Saqura a la región. Fue en el S XIII cuando los cristianos reconquistaron la zona y ésta fue cedida a la Orden de Santiago como podemos comprobar al ver su cruz en muchos escudos de sus municipios.
De planta pentagonal y con cinco torres, esta fortaleza de piedra y mampostería se encuentra dominando la zona desde una buena altura. En su recinto encontramos una iglesia, ruinas de baños árabes y simulaciones de un horno de panadería y una fragua para ambientarlo, en vista de que está volcado al turismo y su torre del homenaje guarda información al respecto y recreaciones en su interior.








Otros encantos del pueblo:


Su iglesia.


Pico de El Yelmo.



Plaza de toros cuadrada.


La siguiente parada fue en Hornos de Segura. También fue conquistada la zona por la Orden de Santiago, y los cristianos levantaron esta fortaleza en donde estuvo su contrapartida musulmana. Aquí podemos ver lo que queda hoy día de sus muros y torres.







Otras cosas que ver:



Su iglesia.

Interior de la susodicha.



Embalse del Tranco.



Vista general.

Más al sur, llegamos a La Iruela, que presenta un conjunto de ruinas de castillo, murallas e incluso iglesia. A pesar del estado ruinoso, llama la atención poderosamente su emplazamiento en un risco y la manera en que debieron construir todo en los peñascos.









Y, para acabar, el castillo de La Yedra en Cazorla, una ampliación cristiana de la antigua fortificación de tapial musulmana tras la conquista en el S XII. Su torre del homenaje alberga el museo de Arte y Costumbres Populares del Alto Gudalquivir.







Y no puedo finalizar sin alguna fotografía de buitres leonados (que llegaban a planear sobre el mismo pueblo de La Iruela) y ciervos.









sábado, 22 de octubre de 2011

Águila real por sorpresa

A fuerza de ser constante en los largos paseos por la naturaleza, uno puede ser recompensado con sorpresas como ésta, ni más ni menos que una pareja de águilas reales (Aquila chrysaetos).



Estaba yo dando una vuelta por los bosques que hay en la carretera entre Torres de Albánchez y Villarrodrigo, en los que casi tuve un encuentro con los jabalíes pero me huyeron por suerte. Estaba observando una pareja de ratoneros (Buteo buteo) planeando contra un fuerte viento y por eso, cuando más tarde estaba en lo alto de una colina, no me ilusioné demasiado al ver otras siluetas marrones planeando sobre los pinares... pero al enfocar resultaron ser esto mismamente:


Dos águilas reales volando por debajo de mi altura, nunca imaginé poder disfrutar así de la visión de estos emblemas de heráldica vivientes (lo normal era ver puntos en la lejanía), pero así fue durante un rato muy agradable.


Viendo así a estas maestras del viento, no me extraña que tengan la potencia para matar a crías de grandes ungulados.
Y para acabar, una foto de uno de los ratoneros y unas vistas del monte que hay en Torres de Albánchez desde donde yo me encontraba en ese momento.



viernes, 21 de octubre de 2011

Castillo de Gérgal

Hace casi un año, el 16 de octubre de 2010 (justamente un año después he creado este blog sin darme cuenta), me acerqué al pueblo almeriense de Gérgal aprovechando que se encontraba en el camino durante a mis viajes a Adra, y desde la carretera me llamaba la atención el aspecto de este castillo pequeño pero de maciza y sólida presencia.


Esta fortaleza del siglo XVI, al que se le supone origen musulmán del S XIII o XIV hasta tener el aspecto medieval que vemos en la actualidad, cumple ante todo con la mandatoria función defensiva de todo castillo que se precie. Una planta cuadrada construida con mampostería es guarnecida en sus esquinas por cuatro torres circulares rematadas con puntas cónicas, y tiene una barbacana añadida posteriormente. Es algo natural teniendo en cuenta su situación geográfica que lo convertía en baluarte en conflictos con los moriscos.



Aquí encima, detalle de una de las torres, y abajo la puerta de acceso al recinto, viniendo ahora a colación comentar que pasó a dominio particular en los años 70 mediante subasta, siendo su dueño y residente quien efectuó las pertinentes reformas que nos permiten ahora disfrutar del estupendo aspecto actual que luce.




Es una pena no poder visitarlo al ser una propiedad particular, pues su dueño consiguió eximirse de la obligación de visitas públicas al monumento, pero nadie impide disfrutarlo en el exterior como yo hice.




Y no podía terminar sin una imagen de la iglesia de Gérgal.




domingo, 16 de octubre de 2011

Chotacabras cuellirrojo

Dedicaré la primera entrada de este nuevo blog a una de las aves que más me llaman la atención en mis salidas, y no sólo por lo relativamente fáciles de observar que son.
El chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus rufficollis) se diferencia de su primo, el chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus), sobre todo por su collar de plumas color herrumbre. Otras diferencias son que ambos sexos presentan esas marcas blancas en ala y cola (sólo presentes en el macho de la otra especie) que casi parecen marcas reflectantes cuando los sorprendemos con los faros de nuestro coche, y su distinto reclamo, además de que esta especie sólo vive en la Península Ibérica y en el norte de África.

Rara era la noche que no me encontraba algún ejemplar posado en las carreteras de olivares de las afueras de Bailén, siendo siempre agradable encontrar posado alguno hasta que se harta y emprende el vuelo, por mucho que les guste posarse sobre el asfalto ligeramente más caliente que la tierra de los campos. Otras observaciones menos frecuentes en estas salidas nocturnas y veraniegas (el ave es migratoria y nos visita durante los meses de buen tiempo) eran los mochuelos y las lechuzas, y alguna sorpresa como un lirón careto.

Y sin más, ahí va una foto de finales de agosto en la que podemos ver su críptico plumaje con el que es casi imposible encontrar uno camuflado durante el día, y sus ojazos de ave nocturna.