domingo, 13 de noviembre de 2011

Tarde de rapaces

Así son las cosas, te puedes tirar tardes enteras pateando todo el bosque sin ver nada, y un día de pronto te encuentras en poco rato con todo esto que voy a relatar.

Empezó la cosa ayer a las 4 de la tarde con un buen augurio, una rapaz nada más salir en coche de Torres de Albánchez, que en este caso es el modesto y abundante ratonero (Buteo buteo).


Y seguí con mi destino, la zona de bosque cercana a la carreterucha que une el susodicho pueblo con Villarrodrigo, que se ha convertido en objetivo después de haber visto azores y gavilanes durante días consecutivos. Como este gavilán (Accipiter nisus) adulto, una hembra, que fotografié cutremente el miércoles, me pilló por sorpresa mientras aún estaba al volante.


Pues bien, ayer volví a ver planeando al mismo ejemplar nada más bajar del coche, aquí está la señorita:





Pero ahora viene lo mejor, porque al poco rato entró en escena otro amigo al que pude retratar mejor, un ejemplar juvenil de águila perdicera (Hieraetus fasciatus) que, para mi alegría, estuvo compartiendo espacio aéreo con el gavilán tranquilamente.





Pasado un rato, el gavilán se esfumó, y no tardé en comprobar el motivo cuando el águila perdicera salió huyendo escopeteada ante la presencia de otro pajarraco mayor que ella:


Aquí tenemos al interfecto, un águila real (Aquila chrysaetos) que también portaba el plumaje juvenil.



Pero no vino sola, en cuestión de segundos vi una más, y resultó ser el mismo par de jóvenes águilas reales que he observado otros días. Estuvieron regalando mi vista con sus vuelos acrobáticos que equivalen a dos adolescentes haciendo el lerdo.





Y aquí vemos a uno de los ejemplares haciendo picados y deteniéndose en seco en el aire.






Y esto es todo, ni los disparos lejanos de los cazadores del encinar que hay ladera abajo estropearon este documental de naturaleza en vivo.



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