miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sorpresa imperial

Esta tarde he salido hacia uno de mis lugares preferidos para intentar observar aves, en los bosques entre Torres de Albánchez y Villarrodrigo en Jaén, porque durante estas semanas a veces veo planear sobre los árboles a un azor (Accipiter gentilis) del que sólo tengo fotos borrosas y malas.
Y apareció el susodicho. Pero, en vez de planear dando vueltas sobre el bosque como siempre, se largó y desapareció en el horizonte, mostrándome tan sólo su espalda y su culo.


¿Por qué se fue así? No tardé demasiado en saberlo, antes ya había visto un par de pajarracos volando por el bosque, que luego aparecieron planeando en círculos y se mostraron muy bien. La distancia y mi mala interpretación de reflejos y sombras me hicieron pensar en águilas perdiceras, pero luego, al subir más por el monte, las vi mejor y noté que eran del mismo color que los buitres leonados, con una "ventana" de color claro en las alas. Y eran... ¡¡Águilas imperiales!!


Para los que me leen y no están muy al corriente sobre rapaces, el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una de las rapaces más escasas y amenazadas de nuestra fauna, y una verdadera joya que sólo vive en la península.


Eran tres ejemplares juveniles (al hacerse adultos se vuelven de color más oscuro, con la cabeza clara y manchas blancas en los hombros). Dedicaron mucho tiempo a cruzarse planeando y jugar, llegando muchas veces a perseguirse y fingir que se atacaban con las garras, y volar las tres juntas sincronizadas.
Mejor lo vemos en imágenes, aunque con la distancia no pude hacer nada mejor con mi 300 mm, y lo torpe que soy aún (las fotos de juego salen borrosas, puf).













Detalle individual de las tres en la última foto:





Detalle individual de las tres en la última foto:





Y las últimas que quedan:




Ya he visto el mismo lugar a dos águilas reales jugando, y ahora tres águilas imperiales haciendo tres cuartas de lo mismo... además del azor, el águila perdicera y un halcón peregrino que pasó a toda pastilla, cada vez me gusta más este sitio, sí señor.

Este ratonero (Buteo buteo) quiso despedir mi día de monte cuando volvía a casa, no tiene la heráldica prestancia de un águila imperial, pero me ha gustado su silueta en el atardecer, y aquí acaba una magnífica tarde disfrutando de uno de los tesoros de la fauna ibérica.

2 comentarios:

  1. Hay es nada! un azor,imperiales ,peregrino...menudo potencial de rapaces que tiene es pajarodromo tuyo! que suerte....una vez vi un azor.........hace diez anios!
    Saludos camperos!

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  2. Qué suerte has tenido! Así da gusto salir al monte, me sé de uno que cuando vea las fotos va a ponerse más feliz que una castañuela (y verde feo de envidia xDDD)

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