viernes, 11 de noviembre de 2011

Castillo de La Calahorra

Además de Gérgal, la otra localidad con castillo que veía en mi camino a Almería era La Calahorra, en Granada y bastante cerca de la más conocida Guadix.
En un extenso terreno llano llamaba la atención un promontorio con este recio castillo de cuatro torres cilíndricas con sus cúpulas redondeadas.





Aunque tenga la poderosa apariencia exterior de una fortaleza medieval, fue construido en el siglo XIV por el marqués del Zenete, que lo llenó en su interior con todo el esplendor del Renacimiento. Yo no pude entrar porque sólo se puede visitar los miércoles por la mañana, pero he visto que su adustez exterior lleva a engaño porque su interior es todo un palacio renacentista, con un patio con arcos de medio punto en mármol labrado.





Me quedé entonces con su apariencia externa de fortificación del Medievo, dominando con su poderosa mole (más diseñada para resistir artillería que asedios medievales, habiendo pasado ya la Reconquista) las llanuras del sobrio y helador invierno granadino. No tiene precio estar allí arriba un sábado por la mañana en enero con el silencio y soledad esperables en ese momento, mirando Sierra Nevada enjaezada de nieve desde sus murallas.




Y, como otras veces, termino con una vista del pueblo con su iglesia, con el extra de la nieve en el horizonte.

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